TAILANDIA, A UN PASO DEL NIRVANA

Pocos lugares del mundo han sido bendecidos con tanta belleza como Tailandia.

Sus playas de arena blanca, de aguas cálidas y transparentes, rodeadas por un entorno verde y de soberbias formas; se han convertido en objetivo vacacional de un gran número de viajeros.

Pero también es por ese espíritu benigno con el que impregna todo su filosofía budista. Y esa curiosidad, casi infantil, que nos suscitan los gestos arquitectónicos de su antigua cultura.

Así que echaremos un vistazo tanto a los lugares que hablan de la misma, como a aquellos que nos obsequian con sus paisajes.

Comenzamos, como siempre, realizando un breve resumen del país que nos aguarda.

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EL ANTIGUO SIAM

Nos encontramos en una región muy fértil y que lleva habitada desde hace milenios. Habiendo registros de más de un milenio antes de Cristo. Tomando grandes influencias de las poderosas civilizaciones china e india.

Pero el principal pueblo, mayoría en la nación, son los thais. Originarios del sur de China, que huyeron de la presión a la que les sometía el antiguo imperio. Su nombre quiere decir los libres.

Los thais dominarían esta tierra, en la que ya habitaban etnias como los jemer o los mon; que aún siguen teniendo sus propias comunidades en la actualidad.

Se desarrollaron reinos fuertes y de ello hoy restan enormes enclaves arqueológicos y monumentos. Así como su característico estilo arquitectónico.

Desde la India les llegará el hinduísmo y el budismo. Convirtiéndose esta última en su religión oficial y mayoritaria.

Fue el único país del sudeste asiático que logró evitar la colonización. Esto se debió gracias a la astucia de sus reyes, que supieron emplear las tensiones entre franceses, holandeses y británicos. Aunque bien es cierto que dieron concesiones comerciales a estos últimos e incluso territorios que controlarían.

Territorios que hoy día se encuentran en posesión de Malasia.

En época relativamente reciente, 1932, caerá su monarquía absoluta tras un golpe de estado. Se firmará su primera constitución y sus primeras elecciones, pasando a una monarquía constitucional. Modelo que sigue en la actualidad.

Durante la II Guerra Mundial se alinearán con Japón. Pero tras la derrota nipona, rápidamente pasarán a ser un país aliado de EE.UU., así como una de sus bases anti-comunistas durante la Guerra Fría.

Las revueltas y los golpes de estado se sucederán. Incluso tras el fin de la Guerra Fría, la situación política mantendrá el país en conflicto.

Situación que aún no ha logrado estabilizarse del todo. Lo cual no ha impedido que el país a lo largo del pasado siglo XX alcanzase una notable prosperidad.

 

LA ACTUAL TAILANDIA

El nombre de Siam, uno de los que tuvo la región, cambió oficialmente por el de Prathet thai en 1939; volviendo a ser el anterior durante la II Guerra Mundial.

Tras esta, recuperó el de Prathet thai, que es el que sigue manteniendo. Significa El país de los libres. Será al traducirlo al inglés que se convertirá en Thailand, castellanizado como Tailandia.

Hoy es una nación industrializada, exportadora y con una clara vocación progresista. El turismo no es su principal fuente de ingresos, pero el aumento que está moviendo el sector está convirtiendo Tailandia en un destino de moda.

De ahí la mejora notable de sus servicios hosteleros y de la oferta en general para el visitante.

Tailandia ofrece un paraíso natural, de hermosos paisajes selváticos, maravillosas playas, fauna salvaje y el exotismo de su cultura y tradiciones.

Y por si te lo habías preguntado, el término siamés proviene de aquí. Tanto el empleado para los hermanos gemelos que nacen pegados, como el de los gatos.

El referido a los hermanos gemelos nos viene legado de dos artistas circenses que nacieron con esta extraña característica. Ambos eran originarios de Siam, a principios del siglo XIX, y se ganaron la fama en EE.UU.. Allí eran anunciados como The Siamese Twins, los gemelos siameses. Aunque se conocen casos incluso desde Mesopotamia, el término acabó siendo el más empleado.

Y los gatos siameses, básicamente, porque la raza original era la criada por los thai y desde allí se exportaron.

 

DIEZ LUGARES QUE DEBES VISITAR

Y como es costumbre, nos lanzamos a preparar esta lista de diez lugares imprescindibles.

Tailandia te someterá al instante. Entras en una tierra completamente diferente a lo que estás acostumbrado. Una cultura, un entorno, un espíritu que produce un extraño encantamiento en el visitante.

Así que en poco tiempo tendrás tu propia lista que añadir a la nuestra.

Nosotros comenzamos con una visita cultural y la rematamos en esas maravillosas playas de las que no querrás regresar.

Vamos allá, y lo hacemos empezando por su vibrante y cosmopolita capital.

Conocida popularmente como Bangkok, aunque este es tan solo el nombre del antiguo pueblo sobre el que creció.

Una de las ciudades más grandes del mundo, con más de 8mill de habitantes y más de 11 en su zona metropolitana. Reclamo no solo turístico, sino laboral que ha atraído a gentes desde China hasta Europa.

Centro financiero, pero también promotor de arte y moda. Una combinación de modernidad, cultura milenaria e influencias de todo el mundo. Un caótico mar de armonía.

Os mostramos ahora tres enclaves de la misma, visita obligada, antes de avanzar por el resto de este país tan lleno de luz y exotismo.

(Puedes reservar cualquier tipo de actividad & excursión para disfrutar al máximo de TAILANDIA desde aquí)

 

El Gran Palacio Real

Esta ciudad tiene todo lo que esperas de una capital global. A lo que sumas esa locura exótica del sudeste asiático.

Pero vamos a detenernos en unos de sus edificios más hermosos y que nos trasladan al poder que sus monarcas llegaron a ostentar. Es la primera visita recomendada que encontrarás en casi toda guía de viajes y atrae un inmenso número de turistas.

Fue mandado construir por Rama I en 1792, cuando trasladó la capital a la región de Bangkok, y sirvió de residencia real hasta 1925. Y aunque comenzó siendo bastante más pequeño, elevado en una isla artificial creada mediante canales junto al río Chao Phraya; los sucesivos monarcas ampliaron con nuevos añadidos hasta alcanzar el impresionante complejo actual que ocupa 218.400 m².

El conjunto que te aguarda es espectacular. Una maravilla del estilo thai, mezcla perfecta entre el trazo chino y la inspiración hindú. Lleno de luz, de riqueza y de un poder evocador. Tallas de enormes guardianes de piedra, jardines y belleza en cada pequeño detalle.

Es preferible contratar tours previamente o, al menos, no fiarse del primero que se te acerque a ofrecerte visitar privadas. Los estafadores son algo que se da en lugares con tanta afluencia de visitantes. Así como acudir un día de semana, pues los fines de semana algunas salas son cerradas.

Comenzaremos el recorrido por el recinto del Templo del Buda Esmeralda; el Wat Phra Kaew. Se trata del templo budista más importante de Tailandia y fue edificado por Rama I, siendo una de las primeras secciones del Palacio.

Lugar de culto, si se desea visitar las zonas sagradas se deben cumplir ciertas normas de respeto. Entre ellas está el llevar los hombros cubiertos, así como las piernas al menos hasta las rodillas. El descalzarse en ciertas cámaras o el no poder tomar fotografías en las mismas. Guardan allí una de las figuras más veneradas, el Buda Esmeralda.

A continuación llegamos al patio central, el Phra Maha Chakri, que se encuentra rodeado por una serie de hermosos palacios que sorprenden por sus toques renacentistas. Debido ello a que el monarca Rama V contrató a dos arquitectos italianos, queriendo añadir el estilo europeo al conjunto.

Será en el Phra Maha Monthien donde nos esperen edificios de estilo tradicional tailandés. Es una zona importante por encontrarse aquí la antigua residencia real y ser el lugar donde se han coronado todos los monarcas.

Aunque es en el Phra Maha Prasat, en la zona occidental del patio central, donde se te mostrarán las construcciones más antiguas, del periodo de Rama I.

Es un lugar lleno de historia, de su maestría arquitectónica y decorativa. Siendo aún empleado para algunas ceremonias reales y conservando la sacralidad de su templo.

Aconsejable es que tengas en cuenta que es un recinto enorme y lleva su tiempo recorrerlo. Por ello es preferible acudir temprano y llevar agua, así como alguna prenda para cubrir la cabeza del sol.

 

Wat Pho

Justo al sur del Gran Palacio se encuentra uno de los lugares más importantes del budismo en Tailandia, la estatua del Buda Reclinado.

El templo se encontraba erigido allí desde un siglo antes de que se estableciese la capital en Bangkok. En 1788 fue ampliado por Rama I, llevando objetos de la antiquísima capital de Siam, Ayutthaya, de la que hablaremos más adelante.

Pero será de la mano del monarca Rama III, ya a mediados del siglo XIX, que se ordene construir la famosa estatua.

Hablamos de una impresionante imagen dorada de 46 metros de largo y 15 de alto. La mayor del país. Que impacta más al estar diseñada para ocupar la mayor parte del templete que la acoge, ampliando el efecto que provoca.

Toda descripción se quedará siempre corta, la belleza y paz que transmite, junto a la espiritualidad del entorno suman una energía que ni fotografías o textos pueden transmitir.

Cabe volver a destacar, como en el Templo del Buda Esmeralda, que este es un lugar de veneración y se deben guardar ciertas normas. Una de ellas es la de estar descalzo.

En el templo aceptan limosnas, que emplean los monjes para su conservación y el mantenimiento del propio recinto.

Además de la mágica estatua, en el Wat Pho se encuentra el centro para la enseñanza y conservación de la medicina tailandesa tradicional. Se imparten cursos y se ofertan masajes; precisamente una de las especialidades de dicha medicina.

 

Wat Arun

Sin irnos aún de la capital tailandesa, nos detenemos en este enclave sagrado junto al río Chao Phraya. El Templo del Amanecer, que se estima lleva desde hace más medio milenio siendo lugar de culto.

Antes de que la capital fuese llevada al pequeño poblado de Bangkok, se encontraba en esta orilla del río, en la ciudad de Thonburi. Que con el tiempo acabó fundiéndose con la otra.

La anterior capital, que dio nombre también al reino previo a Siam, Ayutthaya; cayó ante las fuerzas de Birmania y la destruyeron. El que sería el rey Taksin llevó entonces a este templo el Buda Esmeralda y lo convirtió en el templo real. Su sucesor Rama I, que trasladó la capital a Bangkok, llevó entonces la talla de Buda con él.

El templo fue vinculado a deidades hindúes, principalmente a Aruná, dios del amanecer.

La gran torre, que protagoniza el conjunto, fue mandada edificar por Rama II. Con una altura de 79 metros, que se pueden ascender para contemplar las magníficas vistas.

Wat Arun puede disfrutarse mediante un rápida visita, ofreciéndote contemplar su maravillosa decoración y cantería. Pero su silueta es visible desde buena parte del centro urbano y contemplarla en la noche, cuando es iluminada en dorados, es una visión maravillosa.

El por qué de su forma, con esa gran torre central y las más pequeñas que la rodean; viene de las leyendas hindúes y budistas. Es una representación del mítico Monte Meru, residencia de los dioses.

Además del templo propiamente dicho, hay varios otros edificios atractivos en su recinto, en donde descubrir más sobre sus místicas creencias y disfrutar de su arquitectura, frescos y la paz de sus rincones de meditación.

 

Chiang Mai

Nos dirigimos al norte, región con más relieve que el resto del país. Que nos ofrece parques nacionales, antiguos templos y una forma distinta de disfrutar Tailandia.

Llegamos a la que fue capital de uno de los antiguos reinos que conformaban la actual Tailandia en el remoto pasado, ciudad que era entonces zona comercial de gran importancia.

En la actualidad la ciudad ha ido creciendo a buen ritmo y atrayendo cada vez más la mirada de los turistas, pues posee una gran oferta. Menos cosmopolita que Bangkok, aunque ha sabido modernizarse, está considerada la capital del norte.

Nos aguardan los templos de Wat Phrathat Doi Suthep, el antiquísimo Wat Chiang Man o el sorprendente Wat U-Mong, que se encuentra en una cueva al oeste de la ciudad, famoso por su extraña estatua de Buda Ayunando que lo muestra de una manera realmente inquietante.

Y dejamos de nombrar templos, porque la región aglutina más de 300.

Si tienes la oportunidad de visitar Chiang Mai en Noviembre, podrás asistir en noche de luna llena al Loi Kratong, un concurrido festival en el que se rinde culto a la diosa del agua dejando pequeñas cajas con flores y velas en el río, que la corriente va llevando. La hermosa imagen se acentúa con los faroles voladores que dejan viajar en la noche.

El Festival de la Flor, que se celebra durante el primer fin de semana de febrero, es otro de los grandes atractivos. Atrae tanto a nativos como extranjeros, por la belleza de las creaciones florales que dejan en el río, los desfiles y la posibilidad de contemplar bailes tradicionales.

Chiang Mai es también uno de los lugares donde las celebraciones del año nuevo tailandés se han hecho más famosas. Se celebra a mediados de abril y combina rituales religiosos con actividades más lúdicas. Es conocido como el Songkran.

Sin olvidar mencionar que no ha perdido aquel espíritu comercial que la hizo próspera en el pasado. Famoso es su bazar nocturno, que ofrece desde artesanías típicas a tiendas con productos más modernos.

Además de todo esto, es la capital norteña punto de partida para otros atractivos de la región.

Rutas que te llevarán a conocer los pueblos de las tribus montañesas, a parques naturales, paseos en elefante o ascender a la montaña más alta de Tailandia, el Doi Inthanom.

Chiang Mai es el claro ejemplo de que Tailandia ofrece mucho más que hermosas playas.

 

Chiang Rai

Continuamos en la provincia de Chiang Mai, pero viajamos más al norte, hacia otra de las ciudades tailandesas en la región. Mucho más tranquila, se encuentra a pocas horas de Chiang Mai, junto a la frontera con Myanmar y Laos.

Quizá sus dos atractivos más famosos son el Templo Blanco y la Casa Negra. Wat Rong khun y Baan Dam. Que se hallan relativamente cerca.

El Templo Blanco te dejará sin palabras. Es una imagen que somete por su belleza, gracias a su composición armoniosa y a ese color tan puro que le da el nombre, que destaca el conjunto mediante su contraste luminoso.

Es de factura reciente, ya que fue comenzado a construir en 1997. Aún no se han concluido las obras, pero el monumento está totalmente abierto al estar sus principales edificios terminados. Sus tallas y formas son únicas, un juego de sensaciones trascendentes que combina tradición con gestos más modernos.

Por otro lado, la Casa Negra, es un museo. Compuesto por varios edificios, un total de 40 cabañas, estando las principales realizadas en madera oscura.

Las muestras de su interior son impactantes y pretenden contar la historia tailandesa mediante un lenguaje artístico entre lo propiamente cultural y la ruptura de la modernidad.

Pero no se puede dejar de nombrar otro templo que también llamará de inmediato a ser visitado, el Templo Azul o Wat Rong Suea Ten. Con dos enormes dragones que dan la bienvenida ante las puertas y una estructura teñida de profundo azul, engalanada con oro tanto en los pequeños detalles como en las amplias muestras de destreza artesanal.

Además de esto, en la propia ciudad se pueden disfrutar sus mercados nocturnos. Especialmente los abiertos el fin de semana.

La región de Chiang Rai aún tiene varios puntos interesantes, sobretodo para realizar trekking. Como también el visitar los pueblos de montaña y conocer la cultura tribal.

Este territorio no suele tener tanto turismo como el resto y su población es menor, por lo que se agradece la paz del entorno.

 

Ayutthaya

Regresamos del norte y pasamos a hablar de uno de los enclaves históricos más importantes de Tailandia, las ruinas de la que fue su antigua capital.

El Reino de Ayutthaya, que se convertirá en Siam, fue regido desde esta urbe a partir de 1350 d.C.. Conociendo su final durante la guerra con Birmania, en el año 1767, cuando fue destruida.

La capital entonces se trasladará a Thonburi y posteriormente a Bangkok.

Las ruinas de la antigua ciudad entraron en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, en 1991. Y son uno de los principales destinos turísticos culturales de Tailandia.

Se ubicó entre tres ríos; el Chao Phraya, el Lopburi y el Pa Sak. La construcción de canales de tránsito convirtió en isla la zona urbana.

La caída de Ayutthaya marcará el fin de dicho reino y el comienzo del dominio birmano. Que acabará con la victoria del general siamés Taksin a mediados del siglo XVIII. General que se convertirá en rey, pero que será depuesto debido a problemas de demencia por uno de sus lugartenientes; Chakri.

Chakri será el primero de la actual línea dinástica y conocido como Rama I.

Las ruinas se encuentran relativamente cerca de Bangkok, por lo que es posible realizar la visita y volver a la capital el mismo día. Se pueden alquilar vehículos para ir o incluso uno de los famosos túk-túk, que te llevará por los principales puntos de interés.

También se ofertan tours más completos, con guía de habla española.

La visita te llevará a recorrer sus distintos templos y los restos que aún restan de aquel glorioso pasado.

Si además de la simple visita te ves más interesado por la historia, en el Ayutthya Historiccal Study Center o en el Museo Nacional Chao Sam Praya, podrás acceder a ella. Así como contemplar algunos de los tesoros recuperados del yacimiento.

Y tras pasear por el tiempo del antiguo reino, y tras haberte adentrado en su mística recorriendo sus templos, conociendo ese norte tan alejado del típico turismo; nos vamos a donde el Sol obliga.

A esas playas tentadoras que este paraíso nos tiene dispuestas.

 

Koh Samui

De Tailandia nace esa estrecha península que termina en Malasia y que conforma el punto más al sur de Asia.

Y aunque hay varias playas de gran interés en la región que podríamos denominar tailandesa-continental, nosotros nos vamos a pasear por este largo corredor lleno de belleza. Pero no literalmente, porque sería un pecado ignorar las islas que la acompañan.

Sobretodo Koh Samui, la mayor del Golfo de Tailandia.

Esta maravillosa obra de la naturaleza es uno de los destinos más populares del país. Sus playas son de arena fina y blanca, ante mares cristalinos y cálidos. Con un excelente servicio hotelero, que proporciona además de los placeres de la estancia, acceso a numerosas actividades.

Sin obviar tanto la visita interior de la isla que nos llevará a sus Budas sagrados, impresionantes tallas que se alzan procurando la veneración y deseando la iluminación del alma; como la de sus islas vecinas.

El parque marítimo de Ang Thong, a 30 km de Koh Samui, es un archipiélago formado por 42 islas. Zona protegida, llena de vida floral y animal. Practica esnórquel, kayak, excursionismo, … o simplemente disfruta de sus paradisíacas playas.

Koh Phangan y Koh Tao son las otras islas habitadas, destino también común en quien desea encontrarse con hermosas playas rodeadas de palmeras y la placentera experiencia de sumergirse en el paraíso.

Para moverse por Samui lo preferible es alquilar un vehículo, que te permita libertad a la hora de desplazarte. Y que al final te resultará más económico dado que los precios de los taxis locales varían enormemente. De este modo podrás recorrer sus playas con más comodidad.

La isla, debido a su vocación turística, está llena de ofertas. Sea shopping, paseos, vida nocturna o actividades náuticas.

Un seguro de que encontrarás la mejor inversión para tu tiempo en ella.

 

Krabi

Volviendo a la península malaya, si hablamos de un destino turístico clave en Tailandia, debemos hacerlo inmediatamente de la provincia de Krabi. Situada en la costa occidental.

Reúne en su territorio parajes de absoluto ensueño, costas que rocas escarpadas cubiertas del verde manto de la jungla, caen en torno a calas acariciadas por aguas cristalinas.

Las junglas que también se extienden por su interior, como un mar de verde en el que destacan los solitarios montes rocosos.

Y a esto añade una amplia cobertura hotelera y otros servicios, entre los que destaca su amplia gama de opciones de ocio.

Disfrutar de la magia de las playas tailandesas, realizar tours por sus islas, esnórquel, buceo, cruceros en barcos tradicionales, kayak, descenso de rápidos, escalada, senderismo a través de las junglas y tours que te lo muestran todo; alcanzando alguno de sus miradores en los que la vista se pierda entre la inmensidad de un paisaje soberbio.

Todo eso para pasar el día.

Por la noche bares a pie de playa, discotecas y pubs; generan un ambiente joven y divertido.

Krabi reserva un gran número de lugares que guardarás por siempre en la memoria, que dibujarán una sonrisa cada vez que a ellos regreses.

La Isla Hong, es una de las más hermosas que podrás contemplar. Aunque no la única que desearás explorar. De las Islas Phi Phi hablaremos a continuación, pero también la famosa Isla de James Bond, cuya costa remarcada por el solitario peñón se volvió sinónimo de exotismo.

Sin olvidarnos Chicken Island, Koh Tup, Koh Mawr y Poda; a las que se accede si se desea en una visita conjunta.

Pero si hay que señalar un lugar sobre el resto, ese es la península de Railay.

Krabi es el nombre de la provincia y también de su capital. Aunque esta es una pequeña población sin demasiado atractivo para el turista medio. Si deseas sentir el día a día de un pueblo tailandés, sin duda puedes visitarla.

Pero es Ao Nang la referencia para cualquiera que llega a esta región. Este pueblo a pie de playa es fundamentalmente turístico y puerta para acceder al resto de reclamos. Realmente esa es su importancia, el alojamiento, las distintas tiendas y servicios, junto a que desde aquí parten las rutas que recorren las islas, dan acceso a las playas y la mencionada península de Railay.

Es un lugar remoto, Railay, al que solo se puede acceder por mar. Pues los acantilados que rodean este paraíso impiden llegar por tierra.

Si vas a Krabi y no visitas Railay seria un pecado. Te aseguramos que es un lugar que no olvidarás, una joya para todos los sentidos.

Atrévete a escalar hasta su mirador y sobrecógete con semejante maravilla.

 

Phuket

A pocos kilómetros hacia el oeste desde Krabi, llegamos a Phuket. Gran isla que surge como una gota que cayese por vértice de la península malaya.

Y como en el resto de localizaciones del sur tailandés, el principal atractivo son su playas. Siendo las del sur las más populares y visitadas; lo que otorga mayor tranquilidad a las norteñas.

Aunque en el pasado era un destino menor, en la actualidad la actividad hotelera ha aumentado considerablemente. El hecho de contar con aeropuerto, permite viajar directamente a la isla y disfrutar de unas cortas vacaciones de sol y playa en ella.

Como en otras zonas, se ofertan cruceros tradicionales, buceo y otras actividades marítimas.

Si quieres explorar más allá de sus hipnóticos arenales, te recomendamos que viajes hasta el Gran Buda. Una estátuta de unos 25 metros de altura, de un blanco puro, que se alza magnánima sobre la isla. Desde su ubicación se obtienen magníficas vistas y es uno de los emblemas de Phuket.

Otro Gran Buda se encuentra en el templo Khao Rang, sentado en meditación de luminoso dorado. El templo es una maravilla de por sí, con sus brillantes combinaciones de colores. El conjunto destaca sobre el manto de vegetación que rodea el complejo sagrado.

Y sin dejar la vida espiritual, mencionar que en la isla de Phuket te sorprenderán también un gran número de templos chinos.

La comunidad china se estableció allí hace muchos siglos, pues fue enclave de gran importancia comercial. Si coincide tu visita con el Año Nuevo chino, podrás disfrutar de sus famosas celebraciones.

Con respecto a su pasado como enclave comercial con Europa, en la misma villa de Phuket puedes visitar su barrio viejo. Su estilo colonial aún se guarda en callejuelas y edificaciones, otorgándote un paseo agradable y distinto.

En conjunto Phuket es un destino completo, que no necesita más para satisfacer al viajero.

 

Islas Phi Phi

Y no podíamos dejar de remarcar este archipiélago, pedazo del cielo que quedó en la tierra para el disfrute de quien desee descubrirlo.

Fueron estas islas famosas por la película de La Playa, protagonizada por Leonardo Di Caprio. Aunque ya antes disfrutaban de una buena acogida turística.

Frente a la provincia de Krabi, de la que forman parte. Aunque con acceso también desde la Isla Phuket.

El archipiélago lo forman cuatro islas; Koh Phi Phi Don, Koh Phi Phi Leh, Koh Pai y Ko Yung. Siendo la primera la más importante, puerto de los ferrys y en donde encontrarás los servicios turísticos.

Es por esto que Koh Phi Phi Don es la más activa. Con una gran tránsito de visitantes, muchas tiendas y ofertas hosteleras, así como una gran vida nocturna.

Koh Phi Phi Leh fue la escogida para la mencionada película de Di Caprio, lo cual la convierte en obligada para cualquiera que visite el archipiélago. En ella encontrarás la bellísima playa de Maya. Y no te vayas sin bañarte en el Phi Leh Lagoon, un lugar que te sorprenderá por sus aguas azuladas, en conjunción con la arquitectura natural que ofrece todo el paisaje que las acompaña.

También en esta isla es típica la visita a la Viking Cave, caverna a nivel del mar de curioso aspecto y su también curiosa leyenda. La de unos marineros que se vieron obligados a refugiarse en ella durante una tormenta y a alimentarse de los nidos de pequeños pájaros locales; los swiflet.

El consumo de estos nidos es habitual en la cultura china, formando parte de su medicina tradicional. Y en esta cueva rodeada de acantilados se sigue realizando su “cosecha”. Tarea realmente complicada, dado que estas aves anidan en las altas paredes.

A las otras dos islas, Koh Phai y Koh Yung; solo se puede acceder mediante tour.

Koh Phai o Isla Bambú, es una buena alternativa a las otras playas y cuenta además con un restaurante, en el que se pueden degustar mariscos de la zona.

Koh Yung o Isla Mosquito, por otro lado, está totalmente deshabitada y solo se puede acceder a través de una playa. Y eso mismo ofrece, una solitaria playa en la antesala de un mundo natural al margen del hombre.

En el archipiélago de las Phi Phi termina nuestro vistazo a Tailandia y sería el broche perfecto para cualquier visita a este maravilloso país.

 

TIERRA DE LUZ Y ALEGRÍA

Tras el primer choque cultural, que nos obliga a fijarnos en el estilo de vida tailandés, en su arquitectura tradicional y su espiritualidad; dejamos el exotismo a un lado y solo nos quedamos con cuanta belleza emite.

Y sus gentes, siempre alegres, sabedores de que viven en una tierra privilegiada.

Es todo ello lo que te atrapa.

Música, gastronomía y un calor que te lanza a unas playas inmejorables, así como activa su movimiento nocturno.

Es normal que se haya convertido en uno de los grandes destinos turísticos a nivel mundial.

Destino que nadie duda en repetir.

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