Mallorca (ESPAÑA)

En esta difícil época de Covid 19, decidimos hacer turismo nacional. Nos trasladamos a Mallorca, una de las islas más bellas de nuestro país.

Un viaje espectacular donde recorreremos parte de la isla disfrutando de su cultura y del Mediterráneo, bañándonos en alguna de sus increíbles playas y calas de aguas turquesas que jamás se borrarán de nuestras retinas.

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Llegaba el verano, y a causa del Covid19 se presentaba muy atípico. Dado que este año viajar fuera de nuestro país era un poco complicado, decidimos contribuir al turismo nacional en estos momentos tan complicado para este sector.

Las Islas Baleares fueron nuestra elección, concretamente Mallorca. Siempre habíamos tenido ganas de conocer esta isla Mediterránea, así que comenzamos a preparar todo con mucha ilusión.

¿Quieres ver el vídeo del viaje que hemos subido a YouTube? Pincha aquí

Como viajamos pocos días después de acabar el confinamiento, había poca oferta hotelera ( y cuando decimos poca, apenas había hoteles abiertos). Nos decantamos por el Melia Calvia Beach (Puedes reservar desde aquí). Aunque estaba en la zona de Magaluf (con fama de turismo de fiesta), esto no fue un problema, ya que por la situación del Covid había muy poco turismo y como os contaremos a continuación estaba todo muy tranquilo.

Nuestra idea era recorrer gran parte de la isla, por lo que es totalmente imprescindible alquilar un coche. Os dejamos una web donde nosotros reservamos y podréis encontrar la mejor oferta y comparación en cuanto a coches de alquiler se refiere: autoeruope.

Después de un vuelo corto y agradable, llegamos al hotel. Tuvimos la suerte de tener una vista con unas increíbles vistas a la bahía de Palma. Nos acomodamos un poco y aprovechamos las últimas horas de la tarde en la piscina.

(Puedes reservar cualquier tipo de actividad & excursión para disfrutar al máximo de MALLORCA desde aquí)

El primer día en la isla nos lo tomamos absolutamente de relax y descanso en el hotel y la playa de Magaluf. Seguro que muchos de vosotros al ver las fotos no os creeréis que se trata de Magaluf. Una playa increíble, de aguas super cristalinas y oleaje en calma.

Eso sí, tenemos que recordar que esto en condiciones normales no es así.

Debido al escaso turismo estaban todos los bares, restaurantes y ocio turístico cerrado. Y no solo en esta zona, sino que nos lo encontraríamos todo similar en toda la isla los próximos días.

Para nosotros fue una “suerte”, pero es una pena ver el turismo en estas condiciones.

 

Despertamos de nuevo y desayunamos con gusto frente al Mediterráneo.

Nos trasladamos a un lugar emblemático en el extremo norte. El cabo de Formentor es el entrante de tierra más septentrional de la isla de Mallorca. El entorno es espectacular, encontrándose varios miradores y un espectacular faro.

Nosotros paramos en el mirador Es Colomer. Se sitúa a 200 metros de altura y dicen que ofrece una de las mejores vistas que se pueden obtener en toda la isla. Por esto mismo, este mirador se a convertido en un importante reclamo turístico.

 

Otro gran atractivo de la zona es su playa, la playa de Formentor.

Al llegar, dispone de un parking amplio pero caro. Esta playa nos gustó mucho por ser “diferente” al estar rodeada de un precioso entorno de vegetación densa de pinos. Dispone de todos los servicios, incluido restaurante donde después de pegarnos un estupendo baño llenamos el estomago.

Pasamos el resto del día disfrutando de ese entorno único.

 

Al día siguiente decidimos conocer la capital: Palma de Mallorca.

Encontramos un parking justo al lado de la catedral, el cual nos vino genial para dejar el coche. Salimos justo en el Parque del Mar, uno de los principales parques urbanos de la ciudad que cuenta con un lago de agua salada donde se refleja la catedral.

  

En este caso el covid si que fue un fastidio, ya que por esta situación, la Catedral de Palma, así como el Palacio Episcopal estaban cerrados al público.

Nos conformamos por admirarlos desde fuera y dar un agradable paseo.

 

Seguimos caminando y disfrutando del encanto de la ciudad. El puerto deportivo nos gustó mucho, toda una colección de diferentes embarcaciones.

Para finalizar el día subimos al Castillo de Bellver. Una fortificación de estilo gótico. Está situado en un alto a unos tres kilómetros de la ciudad de Palma de Mallorca.

Para no variar, nos lo encontramos cerrado, así que no nos quedó otra que observarlo por fuera. También podemos recomendar las vistas que se obtienen de Palma.

 

Uno de los días mas esperados comenzaba. Podemos decir que hoy seria el día de las calas. Como yo sabréis, Mallorca es conocida por sus infinitas calas de aguas turquesas. Nosotros habíamos decidido visitar una de las calas que presenta una de las imágenes más bonitas de Mallorca. Conoceríamos la Cala del Moro, que además, junto a ella se encuentra la Cala S´almunia.

Para acceder a estas calas, debemos aparcar en un aparcamiento gratuito y andar algo mas de 1km hasta llegar a un camino de tierra (poco accesible con niños pequeños), y descender por unos cuantos escalones de piedra.

Si hemos conseguido superar el camino con los niños acuestas jejeje, llegaremos a la primera cala de las dos habladas anteriormente, la Cala S´Álmunia.

Una cala totalmente rocosa en la que se encuentra un pequeño embarcadero, donde la primera imagen de sus aguas totalmente turquesas se te grabarán para siempre en tu retina.

Aprovechamos a hacer unas fotos ya que estaba prácticamente vacía, y nos adelantamos a conocer la otra joya del lugar.

Llegamos a la Cala del Moro y solo podemos decir una palabra: espectacular. Posiblemente de las calas más bonitas que hemos contemplado.

La única pega, es que el acceso se hace por una cuesta bastante pronunciada de tierra en la que bajar con niños pequeños no lo vimos muy recomendado. De este modo, regresamos a la cala S´Almunia para refrescarnos el cuerpo.

Bajamos con cuidado por la zona rocosa hasta llegar a la orilla del agua, donde Eizan pudo refrescarse y Xabi hacer snorkel y descubrir los pececillos que se escondían en sus aguas.

Sin quererlo, se nos pasó toda la mañana allí, pero no nos importó, la tarde la habíamos reservado para disfrutar de una de las playas mas conocidas de la isla.

Llegamos a la Playa de Strenc, una playa de arena fina y blanca con aguas cristalinas. Es uno de los arenales mas famosos de la isla, y cómo podéis imaginar es una de las más visitadas.

Debido a la poca profundidad de sus aguas es ideal para familias con niños.

Comimos en un chiringuito y terminamos aquí este magnifico día.

 

Hoy tendríamos un día completo. Para empezar descubriríamos uno de los secretos mejor guardados de la isla: la cala Sa Calobra y Torrente de Pareis.

Agarraros por que vienen curvas!!, y nunca mejor dicho, ya que para acceder a este lugar debemos atravesar una de las carreteras más espectaculares del mundo.

La carretera Sa Calobra (la culebra en castellano), ofrece una de las conducciones panorámicas más impresionantes del planeta. Si os gusta conducir disfrutareis como nunca, una carretera entre un abrupto paisaje rocoso con el Mediterráneo de fondo.

Llegamos a Sa Calobra y antes debemos dejar el coche en un parking de pago, donde debemos pagar anticipadamente por el tiempo que tenemos pensado estacionar.

Después de andar unos minutos, descubrimos la preciosa Sa Calobra. Una cala en la que encontramos un pequeño hotel y varios restaurantes. Se trata de una de las pocas playas de la Sierra de Tramontana.

Personalmente la “imagen” de esta cala nos pareció preciosa.

Pero no nos detuvimos aquí. Seguimos caminando por un espectacular estrecho túnel peatonal que bordea los acantilados. Este recorrido es precioso, a Eizan le encantó y además hay unas vistas maravillosas.

 

Después de disfrutar de este paseo, toparemos con la paradisíaca desembocadura del Torrent de Pareis, formando la segunda cala, la atracción principal.

Realmente la zona es fascinante, darse un baño en este lugar es una experiencia única.

Llegaba la hora de comer y regresamos a uno de los restaurantes que vimos junto a la Cala Sa Calobra para recargar pilas.

A continuación decidimos ir a Puerto de Sóller.

Sóller es un pintoresco pueblo que tiene a su puerto, el Port de Sóller, a pocos kilómetros.

Nos sorprendió mucho la zona, el Puerto de Sóller forma parte de una bahía en forma de concha. Es un puerto pesquero pero también un complejo turístico. Debido a la poca afluencia de turismo estuvimos muy agusto. Nos pareció un lugar super “coqueto” y “acogedor”.

estuvimos saboreando unos helados mientras esperábamos la atracción principal: el tranvía de Soller.

Este tranvía hace trayecto desde el centro de Sóller hasta el puerto, pudiendo disfrutar de un corto y maravilloso recorrido por el valle y la Sierra de Tramontana.

Y para finalizar este maravilloso dia, de camino a nuestro hotel paramos en Valldemosa, uno de los pueblos mas rurales y tipicos de la isla.

Con sus calles empedradas exclusivamente peatonales y su rico patrimonio cultural, este pueblo es una parada obligada en Mallorca.

Un sitio que nos encanto para recorrerlo tranquilamente y disfrutar el encanto de sus bellas calles adornadas con macetas y plantas.

 

Para finalizar el viaje, acabamos como lo empezamos, con un día de absoluto relax en el hotel y la playa contigua.

Este verano tan atípico, nos está ayudando a descubrir las maravillas que tenemos en nuestro país. En este caso Mallorca, una isla con bonitas playas, paisajes espectaculares, aguas cristalinas y un sinfín de bellezas mas…

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