NUEVA YORK, LA CIUDAD DE LOS SUEÑOS

Bienvenido a la ciudad de los rascacielos por excelencia, una de las capitales del mundo. Conocerás sus orígenes y te llevaremos por los lugares clave de la urbe más carismática de los EE.UU.

En este artículo nos centraremos en Manhattan, la zona más turística de Nueva York. En concreto en el Lower y el Midtown Manhattan. Ciudad de la que han salido grandes músicos, pintores y literatos; actores, deportistas y científicos. Cuna de influencias y referencia mundial.

La Gran Manzana te abre sus puertas, vamos a recorrerla.

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NUEVA AMSTERDAM

En 1524, el explorador Giovanni da Verrazzano al servicio de la Corona Francesa, descubre este territorio al que bautiza como Nueva Angulema.

Sus habitantes, los amerindios lenape, por unos 24 dólares en forma de abalorios de cristal venderán la zona a los holandeses. Nace así el primer asentamiento europeo Nueva Amsterdam, en el año 1625.

Situada en el extremo sur de la isla de Manhattan, zona que les permitía una fácil defensa y control del Hudson, fue la mayor población holandesa en América del Norte.

Los lenape, también llamados delaware, fueron poco a poco desapareciendo mientras la colonia neerlandesa crecía. Colonia que durante la guerra anglo-holandesa pasará a manos de los británicos tras el Tratado de Westminster de 1674, que cedió por otro lado Surinam a los holandeses.

En honor al Duque de York y Albany fue rebautizada. Cabe destacar que la capital del estado de Nueva York no es esta ciudad, sino Albany.

Por su parte, la población lenape, pasó de miles a un par de cientos mal contados en el 1700.

Los británicos expandieron la población y la dotaron de la importancia que tenía. Importancia que solo fue en aumento desde entonces.

Decisivas batallas se libraron en Nueva York durante la Guerra de Independencia, allí se reuniría el Congreso Continental y sería presentado George Washington como primer presidente. Era entonces la capital de los EE.UU.

Pero ese puesto regresó a Filadelfia en 1790 de manera temporal. Se edificaba ya la ciudad de Washington para convertirse en la definitiva capital de la nación.

Nueva York, de todos modos, continuó siendo una de las principales urbes. Puesto que solo ha ido a más con el paso del tiempo.

 

GOTHAM CITY

Nueva York tiene muchos apodos; la Gran Manzana, Empire State o la Ciudad que Nunca Duerme.

Pero quizá el más llamativo sea el de Gotham.

Ese es el nombre de un pequeño pueblo inglés que en el siglo XIII, aprovechando que se creía entonces que la locura era contagiosa, se hicieron pasar por dementes para evitar que el rey Juan I construyese un camino real a través de sus tierras.

De este modo, Gotham, pasó a ser sinónimo de Ciudad de Locos. Apodo que se empleó a principios del siglo XIX de forma sarcástica para llamar a Nueva York.

El superhéroe de DC, Batman, comenzó sus andanzas en Nueva York. Inspirada en esta se creó la famosa Gotham de los cómics, donde se trasladaría toda su historia.

Ciudad más poblada de los EE.UU., una de las mayores del mundo con sus más de 8 millones y medio de habitantes. Y subiendo.

Moda, música, pintura, finanzas, … la influencia de esta inmensa urbe es inabarcable.

Grandes rascacielos, enormes avenidas, gentes de mil lugares y mil aspectos. Fue y sigue siendo la puerta de los EE.UU., ciudad de oportunidades y vivero de sueños.

Hablamos de una ciudad en la que se hablan más de 170 idiomas y en la que más del 35% de su población no ha nacido en los EE.UU..

Y capa sobre capa, siglo tras siglo, Nueva York sigue creciendo y añadiendo nuevas pinceladas a su conjunto. Bronx, Brooklyn, Manhattan, Queens y Staten Island, se suman en esta urbe alocada, que jamás descansa.

(También puedes visitar nuestro diario fotográfico de nuestra estancia en New York pinchando aquí)

 

LOS DIEZ LUGARES QUE NO DEBES PERDERTE EN NEW YORK

Nueva York es una ciudad en que es fácil dejarse llevar. Está muy viva e invita a ser vivida.

Pero si solo vas de visita hay ciertos lugares que son clave, indispensables. Claro que te ofrece muchísimo más y no dudes que mientras te encuentres en ella llamarán tu atención tantos sitios que difícilmente podríamos resumirlos en un solo artículo.

La isla de Manhattan fue su cuna y hoy se mantiene como el corazón neoyorquino, uno de los lugares más visitados del mundo y colmado por el poder de sus soberbios edificios.

Vamos a echar un vistazo.

(Puedes reservar cualquier tipo de actividad & excursión para disfrutar al máximo de New York desde aquí)

 

La Estatua de la Libertad

Aunque antes de poner un pie en la poderosa urbe que se dibuja ante nosotros, como aquellos inmigrantes que buscaban el Sueño Americano, la imagen de Lady Liberty se nos presenta con la misma fuerza que hace más de un siglo.

Regalo de Francia a los Estados Unidos y que pudo ser contemplada parcialmente durante la Expo parisina de 1878.

Obra de Auguste Bartholdi, que se inspiró en su propia madre para el rostro. Desde el día que se instaló en la pequeña isla dedicada a ella, se convirtió en el orgullo estadounidense.

Símbolo de la libertad por la que lucharon y de los ideales revolucionarios. Bajo el manto metálico que la cubre, sus pies pisotean cadenas rotas.

Libertad que Ilumina al Mundo es el verdadero nombre de este Patrimonio de la Humanidad. Desde la base del pedestal a la antorcha mide 93 metros y el conjunto alcanza las 225 toneladas. En su momento, finales del siglo XIX, fue la estructura de hierro más alta del mundo.

Llegó a ser empleada como faro, pero tan solo durante 16 años, ya que no cumplía como se esperaba su función.

Su color actual, entre el verde y el azul, no era el original. Cuando se alzó por primera vez en la desembocadura del Hudson, exhibía un sobrio color cobrizo. Es difícil imaginarla así, acostumbrados como estamos a su tono actual.

En el museo que se encuentra bajo ella, podrás contemplar la antigua antorcha, que fue cambiada por los daños causados por una explosión provocada por un bombardero alemán durante la I Guerra Mundial.

Fue substituida por la actual y su baño de oro.

El conjunto que conforma la isla, el pedestal y la poderosa efigie, con la ciudad y sus rascacielos tras ella; son un icono internacional. La imagen con la que los estadounidenses se definen.

Es imperdonable ir por vez primera a Nueva York y no acercarse a saludarla.

 

El Puente de Brooklyn

Entraremos en la isla de Manhattan a través de este famoso puente. Otro de los emblemas de Nueva York que se ha convertido en un icono que de inmediato transporta nuestra mente a la ciudad americana.

Cuando fue edificado, Manhattan y Brooklyn eran independientes, y el puente una necesidad vital. Hasta entonces solventada por los viajes en ferry, imposibles ante climas adversos.

Su creador se vio precisamente ante una situación así cuando decidió ponerse a trabajar en un proyecto que presentar. La idea era la de crear no solo una estructura práctica que facilitase el transporte, sino que también fuese una innovación y se consumase como una obra de arte.

Así comenzó la gran tarea de alzar el que fue en su momento el mayor puente colgante del mundo.

Su estilo neogótico, que aún conserva ese magnetismo majestuoso; su estructura en base al acero y los exigentes cálculos para su ejecución; suman una obra perfecta. Debe señalarse que por entonces no se hacían pruebas aerodinámicas, motivo por el que la mayoría de los puentes de este tipo y época han ido desapareciendo. Pero el Puente de Brooklyn fue diseñado de tal modo que su estructura soporta los problemas de estabilidad ocasionados por el viento.

Y su construcción fue toda una odisea. El creador original, John A. Roebling, falleció por una herida infectada por el tétanos durante su trabajo. Además de otras 26 personas más. Tomó el relevo su hijo, que sufriría del síndrome de descompresión en los trabajos en los pozos de cimentación bajo el río.

Postrado en una cama en Nueva Jersey, sería su esposa la que se encargaría de coordinar la obra y mediar con su marido. Cuando al fin se alzó esta maravilla, ella se convirtió en la primera persona en cruzarla.

Pero muchos dudaban de que aquella construcción, imposible para entonces, pudiese resistir

demasiado. Para demostrarlo, se hizo que una manada de 21 elefantes lo cruzasen. Zanjado el asunto, la gente confió plenamente.

Cuenta con un carril de bicicletas y peatones, y es iluminado por las noches para realzar su sólida silueta.

Sabiendo lo dicho y curioseando aún más, uno va acercándose poco a poco a esos rascacielos que aguardan tranquilos. Como un bosque de acero y cristal, al que accedemos escuchando el vibrante rumor que guardan a sus pies.

 

Lower Manhattan

Y así entramos en el skyline más famoso, en esa línea de magníficos rascacielos dominando la urbe ante las aguas. Entre los que se echan de menos las dos Torres Gemelas.

Llamado también el Downtown, es la zona más antigua de Manhattan. Aquí fue donde se alzaba la colonia holandesa de Nueva Amsterdam y, durante la Guerra de Independencia, donde George Washington fue proclamado primer presidente de los EE.UU..

Aprovechamos para explicar el origen del nombre de la isla. Manna-hata, isla de muchas colinas, en la lengua de los lenape. Nombre recogido por los primeros exploradores de la región.

El Bajo Manhattan ocupa la zona sur de la isla y ofrece lugares de interés tanto para el visitante como para el nativo.

La famosa Wall Street y su poderosa bolsa, lugar frente al que se proclamó a Washington. Y donde hoy encontramos la llamativa estatua del Toro de Wall Street.

Estatua que su creador, Arturo di Modica, pagó de su bolsillo y plantó allí mismo, como símbolo de fuerza para recuperarse de la crisis que se vivió en la bolsa a finales de los 80.

Y hablamos de unos 300.000 dólares en forma de agresivo toro de bronce embistiendo, con más de 3 toneladas de peso. Quizá la obra de arte callejera más cara que se haya visto. Y no por lo que ganó su autor precisamente.

El ayuntamiento de la ciudad también lo encontrarás en el Lower Manhattan. El edificio es el más antiguo de los ayuntamientos estadounidenses, construido entre 1803 y 1812. Reseñable es la gran colección de cuadros que se expone en su interior, con obras que datan desde el siglo XVIII.

Además del distrito financiero, donde se encontraban las Torres Gemelas; el Bajo Manhattan posee un barrio que ha grabado su nombre mediante su influencia en distintas artes. Nos referimos al SoHo. Zona actualmente más elitista y llena de galerías y boutiques; donde en el pasado se reunían artistas underground y desde donde surgieron distintas tendencias.

No nos vamos del Lower Manhattan sin acercarnos al Battery Park. Esa pequeña esquinita en donde termina la isla.

El nombre le viene de las baterías de artillería, pues era el lugar donde se situaban para proteger la entrada al Hudson. Es un parque acogedor, con agradables vistas y lugar que muchos neoyorquinos escogen para tomar un respiro.

A nuestra espalda el muro de los rascacielos, junto a nosotros la desembocadura del Hudson y su eterna guardiana Lady Liberty. Junto a Battery Park se encuentran los muelles del ferry que nos lleva a ella.

A la izquierda nos observa Brooklyn y al otro lado Nueva Jersey.

Pero nos aguarda el resto de la ciudad.

 

One World Trade Center

Merece espacio propio este rascacielos ubicado en la zona donde se alzaron orgullosas en su día las Torres Gemelas y los otros edificios que componían el World Trade Center original.

El proyecto fue llevado a cabo por el mismo arquitecto que se encargó del Burj Khalifa, el mayor rascacielos del mundo y del que ya hablamos en nuestro artículo sobre Dubái.

Se trata del mayor edificio de Nueva York, superando al mítico Empire State; y el mayor de occidente. Siendo el sexto más alto del mundo.

Alcanza los 1.776 pies, más de 540 metros, cifra escogida en conmemoración del año en que los EE.UU. firmaron su declaración de independencia.

Nuevo rey del skyline neoyorquino, realza su silueta gracias a su cubierta acristalada que refleja el cielo y las aguas. Y en la noche, su alta aguja se ilumina dotando de una magia especial el conjunto.

Existió cierta controversia con su construcción, pues había un movimiento que pretendía realzar las caídas Torres Gemelas; incluso más altas que las anteriores. Movimiento en que se encontraba el actual presidente estadounidense Donald Trump.

Pero al fin, el proyecto que ganó el concurso fue el de la que se conoció en su momento como Freedom Tower. Actual soberana de la silueta de Nueva York.

 

National September 11 Memorial & Museum

Y no nos vamos sin dejar de visitar el amplio espacio que las Torres Gemelas ocuparon.

Independientemente de los sucesos que llevaron a la barbaridad allí ocurrida o de los que desencadenaron; lo cierto es que para los estadounidenses y en especial para los neoyorquinos, hubo un antes y un después.

Las Torres Gemelas, cumbre del World Trade Center y hermanas que dominaban el skyline, eran uno de los emblemas de la ciudad. Además de centro de buena parte de su actividad financiera.

Tanto por la contundencia de sus caídas, como por el doloroso número de víctimas; quedará registrado en la historia de Nueva York como uno de sus días más tristes.

Allí se presentan don enormes fuentes en cascada, ubicadas en los huecos que las Torres dejaron. Así como una zona de paseo arbolada. El museo, organización sin ánimo de lucro, se encarga del mantenimiento.

Es un doble monumento. Se rinde homenaje a las víctimas del terrible atentado del 11 de Septiembre de 2001, pero también a las más olvidadas del atentado de 1993. A quienes ya se les tenía una zona dedicada en las Torres, pero que desapareció junto a ellas.

Y es que las Torres Gemelas, 8 años antes de los conocidos ataques de dos aviones, ya sufrió un atentado que pretendía tirarlas. Aquella vez mediante una explosión subterránea. Dejando 6 víctimas.

Es un lugar triste, un lugar al que muchos viajan para presentar sus respetos a aquellos que perdieron su vida en las Torres. Pero también un lugar de renovación, símbolo de la fuerza de sus ciudadanos y de su espíritu.

Y tras dejarnos llevar por la emoción que se respira aquí, nos dirigimos al actual corazón de la isla de Manhattan.

 

Midtown Manhattan & Times Square

En el bosque urbano alcanzamos su parte más profunda, donde los árboles se alzan sobre el resto, dominando todo cuanto hay.

La mayor cantidad de rascacielos neoyorquinos se aglutinan en el centro de Manhattan, así como otras ubicaciones famosas mundialmente.

Quién no conoce Broadway, una de sus avenidas más célebres y nexo con más de 40 teatros, lugar desde el que despegaron las carreras de grandes actores y a donde otros tantos han acudido para poder participar de su magia.

Y otra igualmente famosa, la Quinta Avenida, sinónimo de lujo y exclusividad. Repleta de tiendas y edificios de alto standing. Por donde discurren la mayoría de los desfiles y donde se alzan numerosos puntos de interés en la gran Nueva York. El Empire State, el Rockefeller Center o la Catedral de San Patricio; de las que hablaremos más en profundidad.

Pero también la soberbia Biblioteca Pública de Nueva York, el Museo Metropolitano de Arte o el Museo Guggenheim. Tiendas de renombre como Tiffanny & Co, Cartier, Bvlgari, Victoria´s Secrets o Svarovski. Sin olvidar el llamativo cubo de Apple, que da acceso a su tienda subterránea.

Camina paralela al inmenso pulmón de Nueva York, el Central Park, al que acudiremos más adelante.

Times Square, la intersección a donde nos lleva Broadway y en la que también nos espera su amplia zona comercial y de ocio. Donde los neoyorquinos se reúnen para celebrar el año nuevo y lugar que lleva el pulso urbano. Sus teatros y sobretodo esos enormes carteles luminosos que la llenan de vitalidad, han vuelto famosa y modelo de otras; como Picadilly Circus en Londres.

La Organización de las Naciones Unidas tiene su sede en el Midtown de Manhattan, dejando clara la importancia internacional de esta ciudad.

Y sin dejarnos al también famoso Madison Square Garden, pabellón deportivo pero también emplazamiento de conciertos o representaciones.

O el mayor teatro del mundo y el más importante de los Estados Unidos, el Radio City Music Hall; parte del Rockefeller Center del que hablaremos a continuación.

Manhattan se conecta en su Midtown, lleno de lugares que visitar, el Nueva York más exportado y que todo turista debe recorrer.

 

Empire State Building

Destaquemos de inmediato este icono mundial. El que fue durante 40 años el edificio más alto del mundo. El segundo en tamaño actualmente en la ciudad de Nueva York.

Con una altura de 381 metros a los que se le suman los 62 del pináculo, llegando a los 443 metros en total. Una hazaña en su tiempo que superaba a la Torre Eiffel de París, pero sobretodo a su vecino el rascacielos Chrysler al que quisieron superar. Y tan solo en 13 meses lograron terminarlo.

De esa parte superior sorprende el saber que fue diseñada como muelle para zeppelins. Lo cual no llegó a cuajar por los peligrosos vientos y el propio movimiento del edificio.

Su nombre le viene de uno de los apodos de la ciudad de Nueva York y su construcción pretendía elevar el status de la misma, sentenciar su bonanza económica; además de la mencionada competición por ser el mayor edificio del mundo.

Curiosamente fue inaugurado durante la Gran Depresión, lo cual provocó que muchas de sus oficinas no se lograsen alquilar. La gente, a modo de burla, lo empezó a llamar el Empty State Building (empty significa vacío en inglés). Pero esta situación no se excedió con los años, volviéndolo rápidamente rentable.

E impresiona. Pase el tiempo que pase logra impactar en el visitante.

Son sus líneas, es el entorno, es su mítica. Allí se encaramó King Kong en la clásica escena que recorrió el mundo.

Ejemplo del Art Decó de los años 20, combinación de practicidad y elegancia. Esencia hoy vintage pero que sigue guardando ese espíritu modernista que pretendía.

Desde el mirador al que se puede acceder en su piso 86, disfrutarás de una de las mejores vistas de la ciudad. Todo Manhattan se expone ante el visitante.

De todos los edificios y monumentos que encontrarás en la Gran Manzana, ninguno goza de su prestigio, de su leyenda y del elegante estatus que describe al Empire State.

 

Rockefeller Center

Como ya mencionamos, el Rockefeller Center se encuentra en la Quinta Avenida.

Se trata de un complejo de varios edificios, en los que se hallan algunas de las más prestigiosas tiendas de lujo de la ciudad.

Al margen de la arquitectura que lo compone y su importancia comercial, en el Rockefeller Center hay ciertos atractivos que recomendamos visitar.

En el Radio City Music Hall, también antes comentado, podrás acceder a representaciones teatrales, conciertos y proyecciones de cine. Su fama en los EE.UU. es innegable, reconocido como uno de los mejores teatros del mundo. Así como el mayor de ellos.

La pista de patinaje sobre hielo, que tendrás abierta en invierno, acoge un gran número de visitas. Durante los meses cálidos se convierte en una restaurante al aire libre.

El famoso árbol del Rockefeller Plaza es una tradición navideña muy popular en la ciudad, y si por esas fechas estás disfrutándola, no dudes en acercarte. La música y el ambiente que se genera es único.

Y por supuesto el Top of the Rock, uno de los mejores miradores de la ciudad. Desde él tendrás vistas magníficas, como la del Empire State y el edificio Chrysler. El Downtown y Central Park.

Tanto al amanecer, con los tímidos rayos del sol acariciando el horizonte; como el atardecer que va dibujando las siluetas de los rascacielos, trayendo ese espíritu de un cuento urbano.

Sin olvidar la noche, cuando las luces de los edificios juegan con distintos tonos y llenan la oscuridad de color.

 

Catedral de San Patricio

En esta ciudad en la que todos los edificios son enormes, no podía faltar una enorme catedral.

No nos vamos muy lejos del Rockefeller Center, en realidad solo cruzamos la calle.

Catedral neogótica católica, con una arquitectura bellísima. Dos elegantes torres que, afiladas, se elevan atrapando al pórtico y su sublime rosetón. De unos 100 metros de altura cada una.

Se esperaba en su momento, finales del siglo XIX, que su figura dominase la ciudad gracias a la altura de las torres. Hoy, rodeada por los magnánimos edificios neoyorquinos, esa tarea le es imposible.

Pero no ha perdido en belleza por ello.

Independientemente de tu credo, las emociones que transmite su forma externa y más su amplio interior, mantienen fielmente el mismo espíritu que las viejas catedrales europeas.

Dedicada a San Patricio, patrono de Irlanda. El enorme desfile durante las celebraciones a dicho santo, pasa ante la catedral por la Quinta Avenida y son uno de los grandes reclamos turísticos. Con una media de asistencia de más de 2mill.

La marcha es una gran tradición en la ciudad, comenzada por los inmigrantes irlandeses que se reunían para celebrar ese día. En Nueva York se la toman muy en serio, y es de las pocas celebraciones públicas en que está prohibida la presencia de publicidad dentro del evento.

El Top of the Rock es un excelente mirador para disfrutar del desfile.

 

Central Park

Y termina nuestra rápido vistazo por Nueva York en el mayor de sus oasis. Un espacio abierto y arbolado, con el tamaño necesario como para contrastar con el ir y venir de una ciudad como esta.

Central Park es un lugar de recreo y donde encontrar relax. Pero también un punto turístico. Es un lugar muy grande y cabe todo eso y más.

No pretendas ponerte a caminar por él y encontrarlo todo. Repetimos que es una lugar enorme. Un rectángulo de unos 4 kilómetros de largo y unos 800 metros de ancho. Espacio de sobra para acoger una pequeña población independiente en su interior.

Fue inaugurado a mediados del siglo XIX, en el año 1857. Justo ante la famosa Quinta Avenida, que recorre paralela el tramo este del parque.

Te llevará más de un día y más de una visita el explorarlo. Aunque tienes a tu disposición tours privados que te llevarán por distintas rutas, tanto en bici como andando. Y los hay en castellano.

En Central Park encontrarás remansos de paz, lugares en los que dejar que el tiempo fluya. Junto a uno de sus lagos, sobre la hierba entre sus hermosos árboles. Siempre con el horizonte que conforman las líneas de los edificios. Convierte esto al parque en una suerte de plácida isla dentro de un mar de sólido acero, cristal y piedra.

Plazas, hermosas estatuas como la dedicada a Alicia en el País de las Maravillas, restaurantes o el famoso zoológico que fue punto de partida de la película de animación Madagascar.

El monumento más antiguo de los Estados Unidos se encuentra en el parque. Hablamos del Obelisco de Cleopatra, que tiene su hermano en Londres. Un regalo de Egipto con miles de años de antigüedad.

Si dividimos el parque en norte y sur, la mayor parte de los reclamos turísticos los encontrarás en la zona sureña. Mientras que en la otra tendrás jardines y otro de sus lagos.

En el parque hay un memorial a John Lennon, líder de The Beatles. Y es que falleció ante el parque, tiroteado saliendo del Dakota Building.

Varios museos de gran relevancia también los tendrás aquí. El Museo de Historia Natural, el Guggenheim y el Metropolitan Museum of Art.

Aunque el parque es público y de entrada gratuita, por las noches cierra sus puertas.

Es un lugar vital para la ciudad de Nueva York, un espacio que permite ese necesario respiro y que, además, ayuda a limpiar sus aires.

Un santuario dispuesto para aquel que lo precise.

 

SI NO LO ENCUENTRAS EN NUEVA YORK…

…probablemente no exista.

Y es que hay de todo. Es absurdo ponerse a citar locales, ambientes disponibles u ofertas.

Reconocida ciudad por su movimiento teatral, por sus distintos movimientos musicales, representada en el cine, la televisión y la literatura.

A día de hoy, Nueva York forma parte de la cultura popular global.

Te ofrece desde la visita cultural tradicional a la más underground. Te presenta rutas clásicas y todas las alternativas que puedas imaginar.

Y se deja vivir. Porque está acostumbrada a recibir a la gente.

Es una ciudad que ha crecido por la migración. Tanto desde fuera del país como la que se mueve en su interior. Así que aunque estés allí solo unos días, puedes disfrutarla como cualquier residente más.

Nueva York es única, pero también ha ejercido una influencia inmensa sobre el resto. La imagen que exporta se ha convertido en la mente colectiva en la primera que los EE.UU. representan.

Hay una Nueva York televisiva, una de lujos y glamour, pero también una oscura y peligrosa. Y hasta ese trazo más violento, que otros lugares destruiría la obra, aquí en cambio la realza.

Si tuviésemos que escoger todos en la Tierra una capital mundial, probablemente la votación la ganaría Nueva York.

Cuyo nombre ya a todos nos evoca sus avenidas llenas de tráfico, sus rascacielos entre miles de edificios y un espíritu de eterna juventud que se renueva por sí solo.

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