GRECIA, Mitos y Leyendas.

Entre los destinos que nos ofrece el Mediterráneo, Grecia destaca con luz propia. Por su personalidad, por la belleza de sus entornos y por todo el trasfondo histórico que custodia. Y eso aún ignorando la oferta gastronómica tan apreciada desde tiempos antiguos.

Vamos a recorrer sus zonas arqueológicas más representativas y después a navegar por sus islas más atractivas.

Así que honra a los dioses del Olimpo y en marcha.

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LA HÉLADE ANTIGUA

Nos encontramos en una de las regiones más importantes del mundo, cuya influencia histórica es tan evidente que resta señalarla.

El desarrollo de sus ciudades, la colonización llevada a cabo por sus gentes y los episodios bélicos; lograron que sus pobladores dominasen una extensa etapa de la historia.

Diversos pueblos fueron hegemónicos en la región en distintos periodos. Desde la antiquísima civilización minóica de la isla de Creta, pasando por los micénicos y su legendaria guerra de Troya y los posteriores aqueos, dórios, jonios y eólios.

Tras las victorias contra los persas, surgirá en los territorios macedonios un gran rey, Filipo II; que logrará someter la mayor parte de la región bajo su poder.

Su temprana muerte le impedirá lograr el sueño de una Grecia unida. Pero su hijo no solo completará la tarea del padre, sino que la llevará a un nivel que cambió por completo la historia.

Nos referimos por supuesto a Alejandro Magno.

Tras su muerte, Grecia volverá a dividirse en facciones y resucitarán las luchas. Roma, civilización con gran influencia helénica, acabará conquistando todos los territorios griegos.

Pero las diferencias entre helenos y latinos se mantuvieron; así que cuando el Imperio Romano se vio en la necesidad de dividirse, naciendo el de Occidente con capital en Roma y el de Oriente con capital en Bizancio; la cultura griega volvió a tomar su papel protagonista.

El Imperio Bizantino, que era en realidad el legítimo Imperio Romano; mantuvo su dominio varios siglos tras la caída de Roma ante los pueblos germánicos, eslavos y altáicos. Se hablaba griego y se realzaban sus tradiciones.

Siendo ya el cristianismo religión oficial de Roma, en Bizancio podemos comprobar como esta se asociaba al Emperador y como tocaba toda la sociedad. Es en verdad en el Imperio Bizantino donde nace el cristianismo. Gracias al apoyo de sus soberanos y a su constate lucha.

Bizancio caerá; pero no ante las invasiones túrquidas provenientes de las estepas asiáticas. Los selyúcidas serán vencidos. Curiosamente la desgracia les llegará debido a los cruzados, que marchaban por cuarta vez hacia Jerusalén. Pero de camino se detuvieron en la capital bizantina y la saquearon.

Durante un tiempo sus descendientes gobernarán bizancio como Emperadores Latinos. Hasta la llegada de los turcos otomanos que les vencerán y dominarán el imperio hasta nuestros tiempos.

La Grecia actual surge tras las luchas independentistas, desligándose del gobierno turco otomano y estableciendo su nuevo futuro.

Esto ha generado una tierra llena de historia, con una mezcolanza cultural rica y con una profundidad incomparable.

Poderoso reclamo que se suma al maravilloso entorno en que se encuentra.

 

LA GRECIA ACTUAL

Desde su independencia del Imperio Otomano, a principios del siglo XIX; la nación griega tuvo que solventar numerosos conflictos. Sobretodo internos.

Dicha inestabilidad se vio traducida en una economía que no llegó a despegar.

Incluso a día de hoy, el país vive sumido en una serie de deudas que complican su crecimiento.

Pero por otro lado, Grecia goza de un excelente clima mediterráneo y posee lugares con un encanto mágico.

Este entorno, sumado a la fusión de rasgos culturales que llevan aunándose milenios y a la propia historia que han generado; crean un lugar privilegiado y que apasiona a cualquier visitante.

Visitar los restos arqueológicos, conocer su pasado; disfrutar de cada una de sus muchas y legendarias islas; de ese trato abierto de sus gentes, así como de su excelente gastronomía…

Son demasiados reclamos como para no dejarse atrapar.

Grecia es sinónimo de sol radiante sobre casitas blancas, acunadas ante un hermoso y tranquilo mar.

De viejas ruinas de templos milenarios, de música alegre y playas de ensueño.

Una oferta que vamos a explorar.

 

DIEZ SITIOS QUE NO TE PUEDES PERDER DE GRECIA

Seguimos con nuestro planteamiento de presentarte diez lugares indispensables de cada uno de los destinos.

Y Grecia tampoco nos lo pone fácil. Está llena de lugares que visitar.

Vamos por ello a dividir nuestro vistazo.

En primer lugar os presentaremos los continentales y, en segundo, las islas.

Un recorrido que nos moverá de un lado a otro de la Hélade; como un Ulises regresando a Ítaca.

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CONTINENTALES

 

Atenas

Capital y mayor ciudad griega. Hablamos de una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo, con más de tres mil años a sus espaldas.

Fue ya en el pasado un lugar fundamental. Política, militar y culturalmente.

Y hoy se ofrece como un lugar increíble que visitar.

Por supuesto el mayor de sus reclamos es la famosa Acrópolis. Todas las ciudades griegas poseían su propia “ciudad alta”, que servía como refugio en momentos de guerra y además guardaba los templos sagrados.

La ateniense es seguramente la más importante en muchos sentidos. El turístico el primero.

Entrando por el Propileos, la magnífica entrada al complejo, nos aguardan el templo de Atenea Niké, el Erectión y el mundialmente famoso Partenón. Es una visita que ya justifica viajar a la capital helena.

No es este el único lugar donde contemplar el glorioso pasado griego. Templos como el de Zeus Olímpico, el de Hefesto o el de Dionisio, llamado Baco por los romanos; museos como el de la Acrópolis, el Benaki que acompaña la historia griega hasta la actualidad o el Museo Bizantino y Cristiano.

Sin poder olvidar el famoso Odeon de Herodes Ático, un impresionante teatro griego en el que se celebra cada año el Festival de Atenas.

Ponerse a citar todos los museos y ruinas históricas a las que se tienen acceso en Atenas nos llevaría un par de artículos. Si deseas adentrarte en el mítico pasado griego, como si buscas los tiempos bizantinos o los otomanos; en Atenas han sabido guardarlos y ofertarlos al visitante.

Eso sí, el Ágora debe ser citada sin falta. Se trata del antiguo centro urbano de la Atenas clásica. Las calles que vieron pasar a tantos filósofos y héroes; el lugar donde nació la democracia griega.

Un lugar que debes ver sí o sí es Plaka. El barrio de los dioses. Es el más antiguo de Atenas y posee un encanto sin igual. La ciudad se ha modernizado mucho, pero en Plaka se mantiene ese espíritu mediterráneo, que le otorga una belleza cautivadora.

El Monastiraki, justo al lado de la Acrópolis; es otro barrio que ver. Es bullicioso y está lleno de tiendas y servicios. Una zona perfecta para ir de compras.

Por último otro barrio interesante si te llama el arte griego, aunque hablamos de arte callejero, es el barrio de Exarquía. Lleno de grafitis que decoran sus paredes. La juventud ateniense se mueve por este barrio y no es de extrañar que el movimiento anarquista que se alzó durante la crisis griega comenzase aquí.

Atenas es una ciudad que disfrutar con tiempo, con mucho que ver y mucho que descubrir.

 

Olimpia

Debemos viajar al otro lado de la península del Peloponeso para visitar este enclave. Que como habrás sospechado, es el lugar donde se celebraban los antiguos Juegos Olímpicos.

Los más importantes de los Juegos Panhelenísticos; que completaban los Juegos Píticos de Delfos, los Nemeos en la ciudad homónima y los Juegos Ítsmicos en Corinto.

Durante ellos todas las poblaciones griegas firmaban una tregua. De este modo los atletas podían viajar a las sedes a competir.

Eran unos juegos sagrados dedicados a los dioses, así como también una competición deportiva. El honor de la polis se debatía en ellos y en ocasiones se perdían vidas. Incluso había modalidades en las que era habitual.

Los Juegos Olímpicos se celebraban en verano cada cuatro años, como los actuales. Aunque en aquellos tiempos se trataba de un espectáculo al que solo podían acudir varones.

No solo el orgullo de los atletas se movía en los Juegos, también una cantidad enorme de dinero. Lo cual convertía la cita en un momento clave para toda la Hélade.

En Olimpia se encontraba también una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, el Templo de Zeus, donde se alzaba su espectacular estatua. Que lamentablemente un terremoto y un emperador romano se encargaron de enterrar.

El enclave exacto del templo fue localizado hace ya varios siglos y aún hoy se sigue trabajando en él.

Además del área arqueológica, encontrarás dos museos. El Museo Arqueológico de Olimpia, en el que se exponen los restos hallados y el Museo de los Juegos Antiguos, especializado en los mismos.

Grecia posee una historia fascinante y en Olimpia podrás adentrarte en parte de ella.

 

Delfos

El viaje ahora conduce al norte, siguiendo los pasos que recorrió el legendario Hércules; llamado en realidad en Grecia Heracles.

Pues nos dirigimos a la mítica ciudad donde se hallaba la pitonisa de Apolo.

Decían que la diosa Hera, queriendo dañar a su hijastro Heracles, envió contra él a Locura. Esta, poseyó su mente y desató su rabia, haciéndole matar a unos invitados en su casa.

Tras semejante crimen, viajó al oráculo de Delfos para que el dios Apolo le impusiese un castigo. Y fue su pitonisa quien dictó la sentencia; debía servir al rey Euristeo durante doce años.

Este rey, que envidiaba, odiaba y temía a Heracles por igual; lo enviaría a misiones imposibles con el único fin de acabar con su vida. Nacían así los famosos Doce Trabajos de Heracles.

Y todo comenzó en esta ciudad que llegó a ser el centro religioso más importante de toda Grecia.

En Delfos podrás contemplar el Templo de Apolo, allí donde Heracles supo su penitencia. O el gran teatro, para los más de 5.000 espectadores que allí acudían a disfrutar de los dramas, comedias y tragedias que representaban. Además de los restos donde se celebraban los Juegos Píticos; similares a los Olímpicos.

La visita por la zona arqueológica, acompañada por la del museo; permiten conocer más en profundidad el complejo mundo cosmológico griego. Y contemplar un gran número de piezas recuperadas de gran valor.

El museo de Delfos está considerado uno de los mejores de toda Grecia.

La moderna Delfos se encuentra justo al lado, en donde encontrarás tiendas, restaurantes y hoteles.

Existen diversos tours que preparan el recorrido, incluso en español. Aunque es posible la visita por libre.

Junto a la Acrópolis de Atenas y Olimpia, Delfos es una de las principales zonas arqueológicas de la Grecia continental.

Hay otros enclaves importantes, pero estos tres son fundamentales.

 

Meteora

Desde Delfos, seguimos hacia el norte rumbo a una ubicación única. Una región que parece obra de aquellos antiguos dioses del Olimpo.

Aunque lo que allí encontrarás esté dedicado a un culto distinto.

Nos hallamos en la llanura de Tesalia, una región rodeada de crestas montañosas y cubierta por el verde de los árboles y prados. Y en donde nos sorprenden una serie de promontorios rocosos que se elevan sobre paredes verticales, azotadas por los vientos.

Dicen que fueron allí dispuestos por Dios, para ofrecerle a los griegos un lugar alejado y elevado donde meditar.

Sin duda el paisaje que verás es digno de haber sido creado de este modo.

Pero no solo la belleza del entorno es lo que llama a ser visitado, sino los monasterios que allí se construyeron.

Por desgracia, muchos han desaparecido debido al conflicto de la Segunda Guerra Mundial.

El primero de sus monasterios se construyó en la cima de uno de los promontorios buscando escapar de la persecución que sufrían los cristianos por parte de los musulmanes turcos durante el siglo XV. Con el tiempo, nuevos fueron construidos del mismo modo, en lo alto.

Lugares aislados y que prometían un acercamiento a Dios. Amén de un alejamiento de los enemigos más terrenales.

La pintura que conforman es sorprendente, de una belleza que atrapa.

Desde la próxima población de Kalambaka parte la ruta que recorre los seis monasterios ortodoxos y que permite conocerlos. Cinco de ellos son masculinos y uno femenino.

Es posible acceder a su interior, donde maravillarse con las antigüedades que atesoran; siendo la primera la propia arquitectura de los mismos.

El coste de entrada en cada uno es bastante barato, pero hay que tener en cuenta que se trata de lugares religiosos activos y que hay que respetar lo sagrado que es para ellos. Motivo por el cual existen una serie de normas con respecto a vestuario. Bastante comprensible.

Meteora es un lugar que combina belleza, paz y espiritualidad; en una magia sublime.

 

ISLAS

 

Mykonos

Comenzamos ahora nuestro recorrido por las islas griegas que no puedes dejar de visitar. Y la primera en la que arribamos es una de las más turísticas.

Y no es de extrañar. Mykonos combina playas magníficas, pueblos con encanto, esa alegría mediterránea y la siempre atractiva vida nocturna.

Perteneciente al archipiélago de las Islas Cícladas, posee una orografía más suave que sus hermanas.

Se encuentra junto a la isla de Delos, en la que se sitúa uno de los enclaves arqueológicos más importantes de Grecia.

Delos, mucho más pequeña que Miconos, fue en el pasado considerada una isla sagrada. En ella situaban los mitos el nacimiento de Apolo y Artemisa.

Dedicada a la deidad solar, fue un puerto de gran importancia tanto en tiempos helénicos como romanos. Y hoy sus ruinas son destino turístico de la región.

También Mykonos posee su particular protagonismo en las leyendas griegas. En ella fue enterrado el gigantesco guerrero Áyax, tras los sucesos de la Guerra de Troya.

Pasea por el Alefkándra, conocido como la Pequeña Venecia, barrio hermoso y en donde encontrarás los bares de copas más populares.

Muy próxima se encuentra la plaza central, así como la catedral de Mykonos.

En la isla no solo se oferta playas, gastronomía y diversión nocturna; también cultura.

El museo de Mykonos, en donde se exponen objetos de la propia isla; el de Delos, que nos acerca a la sagrada e importante vecina; y el destacable Museo Naval, donde se exponen las antiguas embarcaciones que cruzaban el Egeo y su historia.

Un conjunto turístico completo en un entorno bellísimo.

 

Santorini

Continuamos en las Islas Cícladas, en el mar Egeo. Y lo hacemos acudiendo a uno de los principales destinos turísticos de Europa.

Para ello nos dirigiremos hacia el sur, más allá de la gran isla de Naxos.

Así nos encontramos con la bella Santorini. Su nombre de origen italiano proviene de los venecianos y de Santa Irene. Pero en la actualidad su nombre oficial es Théra, que era el antiguo que tuvo.

Santorini es conocida por un suceso cataclísmico que destruyó parte de la isla y sacudió el mundo. La erupción de caldera de un supervolcán, que provocó una explosión salvaje sobre el 1628 a.C..

Dicha catástrofe no solo destruyó parte de la isla, conformando su aspecto actual; sino que probablemente fue el motivo de la caída de la civilización minóica de la isla de Creta. El maremoto que provocó barrió el Mediterráneo y oscureció los cielos. Sus efectos fueron registrados desde Egipto hasta China.

Es por ello que la isla que fue Théra hoy sea un archipiélago y que se alcen sus espectaculares acantilados, sobre los que resplandecen las casitas encaladas de Fira y Oia.

Jugando con la belleza del entorno y esos encantadores pueblos, Santorini también nos seduce por su vida nocturna, playas y baños termales en las aguas volcánicas.

No podemos olvidar mencionar el vino de la isla, uno de los más antiguos del mundo. Y que se puede disfrutar gracias a las muchas bodegas que encontrarás.

Sea recorrida en un tour, haciendo senderismo o navegada en un crucero, se nos muestra atractiva desde todos los ángulos.

Por supuesto en Théra también tendremos turismo cultural. Se han logrado recuperar más que suficientes restos de su antigua civilización para poder reconstruir su historia. Y varios museos nos permiten acceder al conocimiento del pasado con toda la comodidad.

El Museo Prehistórico, el Arqueológico o el Centro Cultural Bellonio entre otros, se prestan a ello.

El paso de griegos, romanos, venecianos y bizantinos por la isla, la fueron dotando de su fuerte personalidad.

Que queda cubierta por el sol de un atardecer que solo en lugares como Santorini se puede disfrutar de igual modo.

 

Rodas

Dejamos las Cícladas y ponemos rumbo este, hasta las costas turcas. Porque la isla de Rodas está más próxima a Turquía que a la propia Grecia continental.

La historia rodia se remonta varios milenios antes de Cristo y a lo largo de los mismos fue un lugar de gran importancia.

Allí se alzaba, según cuentan, la famosa estatua conocida como el Coloso. Una representación del dios Helios en bronce sobre una estructura de hierro y que guardaba su puerto. Pero que un terremoto hundió en el mar. Era esta una de las Siete Maravillas del Mundo.

Existen varios proyectos que buscan el volver a alzar un coloso en Rodas; aunque por ahora no se han puesto en marcha.

El Coloso evidencia la importancia de Rodas en el pasado. Debido a su posición y buen clima, Rodas fue puerto comercial y también región productiva. Así como estratégica.

Por ello en la isla se encuentran ruinas y restos notables tanto de la Grecia clásica, como de época bizantina y otomana. Y mención aparte los castillos que los caballeros de San Juan levantaron, como el soberbio Palacio del Gran Maestre.

Así que en la ruta cultural por Rodas podremos acceder a hermosas iglesias y mezquitas, teatros antiguos, acrópolis o la evocadora ciudad medieval. Con varios museos donde poder contemplar piezas y saber más del vibrante pasado de la isla.

Y a este completo despliegue se le suma un clima perfecto con varias playas en donde disfrutarlo. Como Tsamnika o la de Lindos. De aguas cálidas y tranquilas.

No faltan buenos servicios para el turista, así como todo tipo de actividades.

En general, Rodas, es un destino perfecto. Sobretodo si tenemos en cuenta que no está tan masificado como otros.

 

Heraclión

Viajaremos ahora hacia la mayor de las islas griegas y cuna de la primera gran civilización europea, la minóica.

Aquella que el mito nos cuenta era gobernada por el poderoso rey Minos, que guardaba bajo su palacio un lugar llamado Laberinto, en el que escondía a un monstruoso ser mitad hombre mitad toro.

Y en concreto nos vamos a centrar en su capital, que es la mayor ciudad de la isla y cuarta de toda Grecia.

Como en el resto de lugares destacados, el reclamo cultural es fuerte en esta agradable ciudad mediterránea.

A escasos 5km de Heraclión tenemos las ruinas de Cnosos, que fue la gran capital en los tiempos antiguos y dónde se encuentra el famoso palacio que se atribuye a Minos. Del que se han recuperado mosaicos en un magnífico estado de conservación.

Para profundizar en el pasado, en el Museo Arqueológico tendremos la posibilidad de contemplar un gran número de objetos; de época minóica, helénica, bizantina, veneciana o turca.

En la misma capital una fortaleza de origen veneciano guarda el puerto. Quienes también alzaron o remodelaron muchas de las iglesias durante el siglo XVI, en que dominaron Creta arrebatada del control bizantino.

Resaltando la Iglesia de Santa Caterina del Sinaí, que combina el arte veneciano con los rasgos bizantinos.

Pero no hay que olvidar que nos encontramos en Grecia, país con una larga tradición gastronómica. Tanto en platos ligeros, pescados, como carnes. Sin despreciar su cultura vinícola.

La ciudad combina la modernidad con su noble pasado, en un excelente equilibrio. Y es puerta hacia el resto de la isla.

Y no olvidamos la vida nocturna. En Heraclión tendrás tanto bares y discotecas, como tabernas tradicionales en las que la música típica griega se mezcla con vinos, cervezas o el arrack, licor levantino anisado.

La mejor manera de recorrer la ciudad para el turista es adquirir el billete de su tour bus. Te llevará por las zonas más importantes, incluido el Palacio de Cnosos. Es de parada libre y el billete permite su uso ilimitado durante todo el día.

Dejaremos atrás Creta, que aún podríamos explorar a fondo; pero nos aguardan dos destinos más, no tan conocidos.

 

Zante

Moviéndonos hacia el poniente, navegaremos la costa occidental griega. Visitaremos las Islas Jónicas.

Zante, en concreto, es una de las mayores de estas islas. Justo al sur de la gran Cefalonia y de su vecina Ítaca. Y Zante se llama también su pequeña capital.

Ese maravilloso clima mediterráneo nos vuelve a recibir, permitiendo los agradables paseos y aspirar su mansa calma. Pero sobretodo nos permite acudir a sus múltiples y atractivas playas.

El Mediterráneo y sus cálidas aguas bañan sus costas.

Navagio es una de las más hermosas, un pequeño arenal rodeado de unas impactantes paredes verticales. Solo se puede acceder por mar y somete la vista con tan solo observarla de lejos.

En Gerakas se ofrece una doble experiencia al visitante. La primera y más obvia es la amplia playa, el segundo es la posibilidad de ver a el desove de las tortugas marinas que tienen un refugio en esta isla.

Porto Roxa se presenta como una playa más tranquila, en la que dejar que el sol recorra el claro cielo hasta cubrir el paisaje con su atardecer.

Y si lo deseas, tampoco escaparás en esta plácida isla de los destinos culturales.

El mismo Homero ya la citaba en su afamada Ilíada, en la que contaba los sucesos en torno a la Guerra de Troya. Así que imagina desde hace cuanto tiempo era habitada y reconocida.

Contemplaremos la hermosa iglesia ortodoxa de Santo Dionysios; santo que nació en la misma isla y de la que es patrón. Realizada en su honor en 1708, de estilo bizantino; es donde descansan sus restos. Por ello se ha convertido en un lugar de peregrinaje.

O el Castillo Veneciano, detrás de la ciudad de Zakynthos. Se encuentrera semidestruído por la fuerza de los terremotos, pero fue esta la zona de la capital medieval de Zante y ofrece una de las mejores vistas.

Varios museos pueden reclamar tu atención, si la curiosidad por el pasado de la isla te asalta. El Museo Bizantino o el de Solomos dedicado a los artistas de Zante y en especial a Dionisios Solomos, autor de la letra del himno griego. Por último es destacable el Museo Grigorius Xenopoulos, escritor local de prestigio y por el que se construyó.

Zante posee además el Parque Nacional Marino, al suroeste, ocupando la playa de Laganas. Es este el principal refugio de la tortuga marina y a donde acude a desovar principalmente.

Otra zona a destacar es la isla Marathonisi, al sur de la citada playa de Laganas. Es posible visitarla y disfrutar de su naturaleza, así como de sus plácidas playas.

Una oferta turística menos masiva que otras en Grecia y de igual calidad.

 

Corfú

Seguimos hacia el norte por las Islas Jónicas hasta alcanzar la segunda mayor de todas ellas y una de las más norteñas.

Esta isla forma parte de la tradición griega desde los mismos orígenes de esta. Su importancia durante el tiempo clásico no decayó posteriormente.

Escenario de numerosas batallas a lo largo de su amplia historia, se convertirá en el sólido bastión que los venecianos mantendrán contra los turcos otomanos.

Por ello Corfú fue declarada Kastropolis, “ciudad de castillos”. Teniendo en cuenta que el término polis es un tanto más amplio que lo que nosotros consideramos ciudad.

Hay bastante qué ver en la isla de Corfú. Así como en su homónima capital.

El Museo Bizantino, de factura relativamente reciente, ha ido ganando prestigio gracias a sus exposiciones de joyas, ropas y arte del antiguo Imperio Romano de Oriente. El Museo Arqueológico nos muestra piezas recuperadas en la isla, que denotan su relevancia histórica.

Edificios como la iglesia de Agios Spyridon, con su llamativa fachada roja, o tanto la Fortaleza Nueva que nos brinda sus vistas de la Grecia continental y de la vecina Albania, como la Fortaleza Vieja, desde la que podremos admirar los paisajes isleños o asistir a conciertos y otros eventos culturales.

La susodicha Fortaleza Vieja se encuentra en la Spianada, una bella plaza de la ciudad de Corfú y que es su mismo corazón. Allí también podrás visitar el Palacio de San Miguel y San Jorge, un magnánimo y recio edificio.

En el Listón, en la misma Spianada, encontrarás restaurantes y cafeterías. Inspirado por los franceses, fue en su tiempo una zona exclusiva para los más poderosos y acaudalados.

La catedral católica del siglo XVI, así como la Basílica de Paleópolis del s. V, que fue una de las mayores de toda Grecia; quizá llamen tu atención. O quizá lo haga el Palacio de Mon Repos y sus agradables jardines o incluso el ayuntamiento de la villa, que es de origen veneciano del s. XVII.

Corfú está lleno de belleza en sus obras, así como también de esa sobriedad galante que derrochaban las protecciones militares antiguas.

Restos helénicos y romanos, nos recuerdan que siempre fue lugar destacado.

Aunque jamás debes irte de Corfú sin haber visitado Paleokastritsa. Increíbles playas de aguas transparentes, rodeadas de un paisaje paradisíaco. Y todo vigilado por el Castillo de los Ángeles, una fortaleza bizantina, y un antiguo monasterio del s. XII.

Tabernas griegas tradicionales, así como restaurantes. Son las playas más demandadas de la isla y con razón. A poco más de media hora de la capital y con un buen servicio de autobuses para llegar allí.

Corfú, como el resto de destinos en Grecia, demuestra que todos guardan tesoros que mostrar.

 

BAJO LA ATENTA MIRADA DE ZEUS

Desde la cima del Monte Olimpo, la mayor montaña griega; el Padre de los Dioses ha visto pasar milenios en su amada tierra.

Grecia ha vivido el alba de una de las mayores civilizaciones de la historia, así como su ocaso. Sus campos y caminos, sus bosques y costas; cada villa y cada gran ciudad… todos sus lugares, han contemplado pasar capítulos fundamentales del pasado de Europa.

Eso ya de por sí atrae la atención de cualquiera.

Pero es que si sitúas todo ello en semejante maravilla de entorno, lo que consigues es un destino turístico que seduce con tan solo imaginarlo.

Puede que los antiguos dioses fuesen un poco crueles con sus gentes; todos sus mitos así lo narran. Pero es que vivir en semejante paraíso no lo podían poner tan al alcance.

Aunque hoy día parece que se han relajado y Grecia abre sus puertas deseosa de mostrarse y ser disfrutada.

Un canto de sirena que atrapa con tan solo ser soñado.

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